Uvas blancas en España y fermentación en roble: matrimonio feliz

Uvas blancas en España y fermentación en roble: matrimonio feliz

Barrica. Una de las palabras más usadas en el mundo del vino. Pero ¿sabemos cómo interviene en la elaboración? De dos formas fundamentales: en la fermentación y en la crianza. Nos centramos en la fermentación en barrica.

¿Qué es la fermentación en barrica? Una alternativa a la fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable es la fermentación en roble. Puede darse tanto en vinos blancos como en tintos, pero tiene una mayor tradición en los blancos (como los míticos blancos de Borgoña).

¿Qué aporta? Un blanco fermentado en barrica tiene más cuerpo y estructura y mayor complejidad y untuosidad que uno fermentado en acero inoxidable. Además, tiene una vida más larga, aguantando más tiempo en botella (no pide un consumo inmediato). Tras fermentar en roble, estos blancos pueden permanecer en contacto con sus finas lías para enriquecerse más o realizar una crianza de varios meses en las mismas barricas.

¿Todas las uvas blancas son aptas para fermentar en roble? La fermentación en barrica no conviene a todas las variedades blancas, sólo a aquellas que otorgan elegantes aromas y buena estructura en boca. Entre las uvas blancas cultivadas en nuestro país, son recomendables para fermentar en roble castas como la chardonnay, la verdejo y la godello. Te recomendamos aquí algunos de los más interesantes blancos fermentados en barrica elaborados con las dos primeras: chardonnay y verdejo.

CHARDONNAY. De origen galo, la chardonnay es la variedad blanca más fina del mundo. Una casta noble con magníficas cualidades de guarda. Consagrada por sus excelentes resultados en la elaboración de champán y en los míticos blancos de Borgoña, hoy goza de una gran difusión internacional. En los años setenta y ochenta la chardonnay llegó al viñedo español, primero a través de regiones como el Penedès y Navarra; poco después al Somontano y más tarde a casi todos los puntos de nuestra geografía.

Entre los chardonnays españoles fermentados en barrica brilla con luz propia Chivite Colección 125 Chardonnay 2007 (D.O. Navarra), de una bodega que es todo un icono. Un vino que, gracias a la privilegiada situación de la viña, su avanzada edad y su bajo rendimiento, muestra una complejidad e intensidad únicas, situándose, año tras año, entre los mejores blancos españoles. Además de fermentar en roble, realiza también una crianza de 11 meses en barricas francesas. También en tierras navarras se elabora Príncipe de Viana Chardonnay Fermentado en Barrica 2013, con una magnífica relación calidad-precio.

Saltando al Somontano, región que se caracteriza por la adaptación de uvas internacionales, encontramos Absum Colección Chardonnay 2011, que además de fermentar en roble, permaneció 4 meses criándose en barricas de roble francés. Y terminamos las recomendaciones de chardonnays con una original novedad: Albanto Fermentado en Barrica 2011 (V.T. Castilla y León) un insólito “coupage” concebido en tierras leonesas, de edición muy limitada.

VERDEJO. Y de una uva internacional, a uno de los grandes tesoros del viñedo patrio, la verdejo, estrella de la D.O. Rueda. En los noventa algunos bodegueros visionarios comenzaron a experimentar la alianza entre la verdejo y el roble. Un nuevo concepto que hoy está consagrado. Un estandarte en este tipo de elaboraciones es Ossian. Desde su aparición con la añada 2005, Ossian encabeza la lista de vinos de élite elaborados con la verdejo. Un blanco de culto nacido de un viñedo prefiloxérico y ecológico de 150 años de antigüedad y diseñado según las pautas de los grandes borgoñas, fermentado y criado en roble francés.

Muy interesante también Viña Mayor Fermentado en Barrica 2012, con una permanencia de 6 meses en barricas de roble francés (entre la fermentación y crianza sobre lías). El contacto con el roble aumenta la delicadeza y complejidad de este verdejo sin eclipsar su frescura ni carácter varietal.

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