Uvas internacionales en el viñedo español: bendita diversidad

Uvas internacionales en el viñedo español: bendita diversidad

Multitud de variedades de uvas blancas y tintas comparten espacio en el panorama vinícola español, algunas con larga tradición en nuestro país (las llamadas autóctonas) y otras importadas de otros países en las últimas décadas (que llamaremos foráneas o internacionales) adaptadas –con menor o mayor éxito- a distintos puntos de nuestra geografía. Nos centramos en estas uvas internacionales.

En las décadas de los setenta y ochenta del pasado siglo entraron al viñedo español las primeras uvas foráneas: cabernet sauvignon, merlot, chardonnay, chenin blanc…, y lo hicieron a través de las regiones vinícolas del Penedès (Barcelona) y Navarra; y poco después, por el Somontano (Huesca). Tres zonas de producción que presumen de haber sido pioneras en la introducción de castas internacionales.

Desde aquí, se extendieron a múltiples puntos de nuestra geografía, según su capacidad de adaptación a los diferentes climas y suelos españoles. Las variedades que se extendieron por un mayor número de regiones fueron la cabernet sauvignon y la chardonnay; también la merlot ha mostrado una gran versatilidad. Hoy, los nombres de estas uvas nos resultan casi tan familiares como los de las castas locales.

Pero la oleada de uvas internacionales que llegaban al viñedo patrio no se detuvo aquí. En los siguientes años, otras tantas han llegado. Repasemos sus nombres comenzando con las uvas tintas:

La syrah (características del Ródano, Australia y California) ha demostrado una exitosa expansión por los cuatro costados del país. Mucha menos presencia tiene la pinot noir (típica de Borgoña y los vinos californianos), cuyo papel como solista en el vino español es bastante reducido, utilizándose sobre todo como compañera de otras uvas en espumosos y rosados. Y por último, desde la gran Burdeos han llegado la petit verdot (con presencia sobre todo en vinos del sureste español), la cabernet franc y la malbec, todas ellas con un papel todavía secundario.

En cuanto a las blancas, llegaron otras uvas como la aromática gewürztraminer, originaria de Alsacia y de la cuenca del Mosela, introducida a nuestro país por los viñedos del Penedès y del Somontano, y todavía considerada una rareza por el consumidor español. También con escasa cuota de viñedos aún encontramos la riesling, oriunda del valle del Rhin, y la viognier, reina blanca del Ródano. En una próxima entrega, repasamos nuestras uvas autóctonas.

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