4 claves para conocer la uva de moda: la garnacha

4 claves para conocer la uva de moda: la garnacha

1. La Cenicienta de las uvas españolas

La garnacha ha pasado de estar denostada a ser la uva de moda del vino español. Esta variedad fue la mayoritaria en el viñedo nacional hasta los años 70, incluso era la uva dominante en regiones tan consolidadas como Rioja. En la década de los 70-80 perdió mucha superficie. Muchos viticultores la abandonaron debido a su complicada viticultura: bajas producciones, laboreo complicado y, en definitiva, poca rentabilidad. En este proceso de caída también ayudó una mala selección clonal que pasó por alto la calidad. Así, la garnacha quedó relegada a un papel secundario: empleada para acompañar a otras variedades, o para elaborar vinos jóvenes, ya que se consideraba una uva muy oxidativa, no apta para vinos con crianza.

Desde la pasada década -sobre todo en los últimos cinco años- la garnacha ha demostrado que tiene sobradas virtudes para otorgar vinos de primer nivel cuando está bien elaborada. Así encontramos excelentes tintos de garnacha elaborados en distintos puntos de nuestra geografía, desde Priorat, Montsant y las diferentes denominaciones aragonesas, pasando por Navarra, Rioja y zonas del centro peninsular como la D.O. Vinos de Madrid.

2. Hitos en el resurgir de la garnacha

En el resurgir de esta uva autóctona han jugado un papel destacado regiones catalanas como el Priorat o Montsant. El hecho de que audaces enólogos como Álvaro Palacios apostaran por la garnacha en el Priorat fue decisivo para que en la pasada década de los noventa se empezara a hablar más de esta variedad.

Por otro lado, desde hace una década los vinos de garnacha elaborados en denominaciones aragonesas como Campo de Borja, Calatayud y Cariñena vienen conquistando a los consumidores de EE.UU y Gran Bretaña. Los mercados de estos países han acogido a las mil maravillas estos vinos con magnífica relación calidad-precio (en torno a los 10 dólares). Son tintos con ajustadas crianzas en los que fruta y roble aparecen en gran armonía.

También influyó que llegaran críticos que comenzaran a ensalzar los valores de la garnacha. El estadounidense Robert Parker, el crítico vinícola más influyente del mundo, logró que el foco internacional se centrara en esta uva tras realizar una cata de garnachas en el Winefuture-Rioja en 2009. Poco después, en 2010, Parker otorgó nada menos que 97 puntos en su publicación The Wine Advocate al tinto de garnacha El Reventón 2008, elaborado en la Sierra de Gredos.

Precisamente en la Sierra de Gredos, donde se tocan las provincias de Ávila, Madrid y Toledo, se viene produciendo desde los albores del siglo XXI un importante movimiento de recuperación de garnachas viejas en el que han participado bodegas como Comando G, Jiménez-Landi y Las Moradas de San Martín (ésta última protagonista de nuestro Vino Marciano Las Moradas de San Martín Senda 2013)

3. La variedad de las mil caras

La garnacha es una uva muy versátil que se expresa con matices muy diferentes: no es igual una garnacha de Navarra, de Rioja Alta o de la zona más septentrional de Aragón que una garnacha de la zona sur de Aragón o del Priorat; ni, por supuesto, que una garnacha del centro peninsular.

Para muchos, la garnacha es la uva que mejor refleja los suelos, expresándose de forma muy diferente en función de estos, hasta el punto de parecer variedades diferentes. En suelos ricos y valles fértiles, la garnacha muestra rendimientos muy altos, racimos grandes y compactos que pueden tener problemas para lograr una correcta maduración, otorgando vinos con una tendencia más oxidativa; en el otro extremo, si se cultiva en suelos pobres y en altitud otorga rendimientos muy bajos y uvas pequeñas y concentradas que alcanzan la madurez polifenólica y son idóneas para elaborar vinos con crianza.

4. Una uva, dos estilos

En general, la garnacha es una uva en la que no hay que buscar demasiado cuerpo. Es una variedad de ciclo largo -necesita muchas horas de sol- y es poco tánica, ideal para iniciarse. En el actual panorama español podemos diferenciar dos estilos de garnachas: un estilo que busca elegancia, finura, sutileza y armonía, que se da sobre todo en el centro peninsular; y otro que muestra un perfil de garnacha con más concentración, estructura y potencia, característicos de regiones como Aragón y Cataluña.

Compártelo!

    Deja un comentario