¿Conoces los distintos tipos de sacacorchos?

¿Conoces los distintos tipos de sacacorchos?

Objeto de deseo, de coleccionismo o, incluso, de decoración para muchos, el sacacorchos existe desde hace más de trescientos años. El primer sacacorchos aparece a finales del siglo XVII en Francia, y un siglo después, en el XVIII, este instrumento comienza a comercializarse. Inglaterra fue principalmente el país que perfeccionó el sacacorchos. A lo largo del tiempo se han creado distintos modelos de sacacorchos empleando también distintos materiales, como por ejemplo el oro, la plata o la madera. Actualmente, los sacacorchos simples han sido desplazados por los sacacorchos mecánicos, que son más prácticos y exigen un esfuerzo menor.

Un repaso práctico

Entre los modelos más comunes encontramos el sacacorchos con empuñadura en forma de “T”. Se trata del modelo más simple y menos práctico, y exige un importante esfuerzo de los músculos del brazo y de la espalda.

Para evitar este esfuerzo es conveniente utilizar un sacacorchos provisto de un sistema de palanca (o brazo) que se apoye contra la boca de la botella. Entre éstos, el más típico es el sacacorchos “de camarero”, el famoso sacacorchos de los restaurantes de rápida extracción por palanca. A pesar de su fácil manejo y tamaño de bolsillo, presenta un inconveniente en el último tramo de extracción: el corcho queda doblado y puede partirse al quedar muy separados el punto de apoyo y la parte superior del husillo. El sacacorchos de “doble impulso” tipo camarero, con doble palanca, hace más fácil la extracción.

Hay otros modelos de diseños extendidos como el sacacorchos de “mariposa”. Este cuenta con dos brazos que se elevan según se introduce la espiral y extrae el corcho simplemente al bajarlos.

El reservado para los más expertos es el sacacorchos “de láminas”, que dispone de un agarrador y de dos láminas paralelas, una ligeramente más larga que la otra. La primera se introduce entre el cristal y el corcho de la botella y, después, se introduce la otra en el lateral opuesto. Poco a poco se van introduciendo las dos láminas por los laterales del tapón. Cuando las dos láminas quedan introducidas, se extrae el corcho con un giro. Se trata de un modelo rápido, pero que requiere habilidad. Es de tamaño pequeño y no deteriora el tapón al no perforarse (no lleva husillo).

El sacacorchos de “contra-rosca” o de “doble rosca” dispone de doble empuñadura, la primera hace penetrar el husillo y la segunda lo hace girar al revés para sacarlo.

Por último, un gran invento: el sacacorchos Screwpull, muy eficaz y fácil de utilizar, concebido por un ingeniero estadounidense, Herbert Allen, inspirándose en los sondeos petrolíferos en los años setenta. Se trata de un modelo internacionalizado compuesto por  3 elementos independientes: husillo, guía y manecilla. El husillo de este tipo de sacacorchos, de excepcional calidad, es ayudado por un guía de metacrilato para que pueda penetrar en el centro del tapón con una manecilla giratoria. El modelo Screwpull permite centrar perfectamente el tirabuzón, no requiere esfuerzo y extrae el corcho de manera impecable, sin dejar restos en el vino.

El descorche perfecto

Para abrir la botella, colócala de forma vertical sobre la mesa. Antes de extraer el corcho, hay que retirar la cápsula. Córtala -con un cuchillo pequeño o cortacápsulas- por debajo del gollete: así evitarás que el vino entre en contacto con la cápsula (ya que puede estar oxidada o contener moho). Después, limpia la boca de la botella con un paño e introduce la espiral del sacacorchos en el centro del tapón. No lo traspases por completo porque caerían trocitos de corcho al vino. Sujeta firmemente la botella y extrae el corcho suavemente. Si el corcho se parte, introduce de nuevo el espirar de manera transversal en la otra mitad y vuelva a tirar.

Para quedar bien, recuerda que lo que gira es el sacacorchos ¡nunca la botella!

Aunque esta práctica no es grave siempre y cuando se trate de un vino que no tenga depósitos en el fondo de la botella.

Para los grandes oportos la apertura se convierte en un verdadero ritual, degollando el cuello de la botella con unas tenazas incandescentes.

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