¿Cuál es la diferencia entre una cata vertical y una cata horizontal?

Catar consiste en someter el vino al análisis de los sentidos, especialmente al de la vista, el olfato y el gusto. Es lo que llamamos “análisis organoléptico”. La cata es una herramienta imprescindible para distintos agentes del vino: en bodega, el vino se cata continuamente para controlar las distintas fases de su elaboración. Otras catas a nivel profesional las realizan distribuidores, periodistas y críticos de vinos, etc.

Hablemos de dos tipos de cata fundamentes: cata vertical y horizontal.

La cata vertical

En una cata vertical se comparan diferentes añadas de un mismo vino. En La Bodega del Mes de diciembre encontrarás un ejemplo muy ilustrativo, ya que la Colección Valbuena 5º Año reúne seis cosechas diferentes de este vino icónico de Vega Sicilia. Una propuesta perfecta para apreciar los matices que ha aportado cada añada a este gran vino, con el hilo conductor de una tempranillo en estado puro.

La cata vertical nos permite valorar la historia de una bodega o de un vino, pues consiste en realizar un repaso comparativo a lo largo de los años, y en este ejercicio apreciamos los cambios de estilo y los matices. Será la suma de las valoraciones de diferentes añadas lo que haga que un vino se gane su reputación, se haga su historia. Un ejercicio útil y aleccionador que nos revela lo que hay de permanencia en el vino -es decir, lo que consideramos “marca de la casa”- y lo que cambia: fruto de las condiciones climáticas de la añada o de cambios en la elaboración.

Si la naturaleza ha sido generosa y además el vino está elaborado por una bodega reputada, el éxito futuro está prácticamente asegurado. ¿Pero qué sucede cuando se obtiene una cosecha de menor calidad? Entonces puntúan más que nunca la perseverancia y el talento de bodegueros y enólogos. En sus manos estará salvar un año complicado. Sólo los grandes bodegueros sabrán extraer el máximo partido a lo que cada año ofrece un viñedo sometido a la caprichosa naturaleza.

En definitiva, es primordial tener clara la importancia de la cosecha en la cultura vinícola, y saber que cada añada deja una huella indeleble en el vino en función del clima y otras influencias del medio. A este respecto, desde Vega Sicilia -Bodega del Mes de diciembre en Vinoselección- nos comentan sobre Pintia 2012: “Después de un 2010 equilibrado y un 2011 potente, llegamos a un 2012 que sigue la línea de los dos anteriores pero despliega en nariz fruta quizá menos azul y más roja, tipo grosella o frambuesa. La boca de este 2012 no es excesivamente potente como otros años, sino que su virtud es la de conjugar frescura y potencia, dando lugar a una expresión de Toro más atípica y a nuestro modo de entender, más civilizada”.

La cata horizontal

En una cata horizontal se evalúan diferentes vinos de una misma añada con alguna característica común: la misma denominación de origen o elaborados con la misma variedad de uva. Así, la cata horizontal permite apreciar las diferencias en los métodos de elaboración de cada bodega o la huella que dejan en el vino los distintos tipos de suelos y microclimas cuando se trata de una misma variedad de uva. Por ejemplo, la cosecha 2010 en Rioja fue una de las añadas más sobresalientes de lo que va de siglo XXI, calificada como Excelente por el Consejo Regulador, dejando un gran número de referencias excepcionales que muestran la Rioja más compleja y elegante y vinos que armonizan a la perfección fruta y crianza.

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