Eduardo de José Prada, enólogo de Bodegas Habla: “La capacidad de elaborar vinos fáciles de beber, que no resulten pesados, es uno de nuestros retos”

Habla es una de las bodegas más avanzadas de nuestro país y el principal referente mediático de la calidad en Extremadura. Fundada en 2001 en Trujillo (Cáceres), sus vinos abanderan la vanguardia de las elaboraciones asequibles y de calidad que además cuidan los aspectos estéticos. Sin duda, Habla ha promovido una ola renovadora que se ha extendido por las bodegas y viñedos de toda la región extremeña. “Estamos en constante movimiento y los proyectos no paran. No nos perdáis la pista”, señala su enólogo Eduardo de José Prada, quien nos concede esta amplia entrevista.

VS. ¿Cuáles eran los motivos por los que, hasta hace unos años, los vinos extremeños arrastraban una dudosa reputación?

Como ha ocurrido en otras zonas de la Península, el cultivo del viñedo es algo muy extendido y las prácticas vitícolas cada vez se han ido perfeccionando. El potencial de Extremadura en este sentido era alto y los viticultores han aprendido a interpretar el comportamiento de las variedades en esta zona. A partir de aquí, se apuesta por la calidad y por los vinos embotellados.

VS. Las instalaciones y los viñedos de Habla se alzan en una finca trujillana de suelos pizarrosos. ¿Qué es lo que vieron en ella para decidirse a invertir y cultivar aquí?

La finca cuenta con unas 1.000 hectáreas aproximadamente y la zona donde se sitúa el viñedo reúne las condiciones adecuadas para el cultivo, no solo a nivel de suelo, también de clima, ya que permite una buena sanidad y maduración de los racimos de las plantas. Los suelos en las parcelas del viñedo son poco profundos (con la roca madre próxima a la superficie, pizarras y granitos), y con una buena textura y baja fertilidad. Todo esto favorece un crecimiento limitado de las plantas y un buen equilibrio entre la parte vegetativa y reproductiva.

VS. ¿Cuáles son las principales innovaciones introducidas por Habla en la región, tanto en viñedo como en enología?

En el viñedo hemos implantado las cubiertas vegetales en las calles del cultivo para controlar la erosión, el empobrecimiento nutricional y evitar el impacto ambiental de los herbicidas y de las emisiones en CO2 de los tractores. Además utilizamos la política de la sombra: la disposición de la vegetación en las espalderas aparasolada; esto garantiza unas condiciones de maduración algo más frescas al no incidir la radiación directamente sobre la zona de racimos.

En la bodega, el trato cuidadoso de la uva es nuestra mayor baza. Desde una meticulosa selección grano a grano, una entrada a los depósitos por gravedad y un control de las fermentaciones muy exhaustivo. Hemos decidido ser muy poco intervencionistas y dejar que sea la tipicidad de la zona, el carácter de las variedades y el complemento de nuestro roble francés los que marquen nuestro estilo. A partir de aquí estaría nuestro secreto de elaboración.

VS. ¿La expresión del lugar es más importante que las técnicas de elaboración?

Es un conjunto, pero está claro que la expresión de nuestro terruño es fundamental. De hecho seguimos una trazabilidad muy estricta con cada una de nuestras parcelas que nos permite elaborar alrededor de 65 vinos diferentes para así poder marcar diferentes umbrales de calidad y llegar hasta el final del proceso con la garantía de poder decidir cada año los mejores ensamblajes (Habla Numerados).

VS. En sus viñedos, ¿qué sistema de conducción emplean y por qué?

Utilizamos varios, desde los vasos medios hasta los ejes verticales, aunque predominan las espalderas. Con el fin de proteger la incidencia de la radiación, buscamos liberar la vegetación y conducir la mayoría de estas espalderas en “semisprawl”. El secreto es buscar las herramientas que te permitan adaptarte a los posibles cambios (cambio climático, por ejemplo) y en este sentido el sistema de conducción es versátil.

VS. ¿Es difícil conjugar tradición y tecnología?

Es posible. Para Habla el compromiso fue siempre la calidad y saber interpretar bien el medio y los recursos con los que contaba. El proyecto está en el afán de permanecer en la vanguardia de este sector, y para ello los cambios y la adaptación son imprescindibles en muchas ocasiones.

VS. Durante mucho tiempo se ha criticado a los vinos extremeños por su excesiva calidez, ¿cómo han conseguido solventar este problema?

La calidez responde a las condiciones climáticas en las que nos encontramos, pero en nuestro caso siempre tuvimos claro que la frescura y la capacidad de elaborar vinos fáciles de beber y que no resultaran pesados era uno de nuestros retos. Para ello tenemos herramientas que nos ayudan a paliar este efecto: el secreto está en el viñedo. Ya hemos comentado anteriormente el tema de la política de la sombra, pero también tenemos el sistema de riego que precisamente entra a jugar un papel fundamental en la hidratación y el microclima de las plantas. No quiero dejar de mencionar una de las particularidades de nuestros suelos que, con sus propiedades ácidas, hacen una labor esencial para conseguir esa frescura tan característica de nuestros vinos.

VS. El diseño de sus botellas llama especialmente la atención, así como la originalidad de los nombres de los vinos. ¿Qué importancia cree que ha jugado el diseño y la estética en la difusión de la marca?

Pues ha jugado una baza fundamental. Al final esto se trata de un equilibrio y no hay que olvidar que para apreciar la calidad de nuestros vinos antes teníamos que generar un deseo para llegar a ese momento. Detrás de cada palabra, de cada imagen, de cada diseño, hay una historia y por supuesto mucho trabajo. Lo que está claro es que representa el estilo de Habla que busca sus caminos en el mundo del arte, de la perfumería, de la moda…

VS. Uno de vuestros sellos de identidad es la apuesta por los métodos ecológicos, ¿mejoran estas prácticas la calidad de la uva?

Todo lo que sea respetuoso con el medio de cultivo lo será con los vinos. En nuestro caso, estamos en una zona muy benévola sanitariamente hablando y los tratamientos fitosanitarios son mínimos y en el paraguas de la normativa de la agricultura ecológica. Para nosotros, estar integrados en el medio que trabajamos significaba emplear unas prácticas respetuosas con él.

VS. Parece que los vinos españoles son los más baratos de Europa y eso no contribuye demasiado a dar una imagen de calidad. Tenemos la mayor superficie de viñedo del mundo, talento… ¿qué le hace falta al vino español para ocupar el lugar que merece?

Primero creérnoslo y seguramente ser más generosos a la hora de unificar criterios e ideas; y por supuesto, aunar esfuerzos de forma colectiva para potenciar nuestra imagen y nuestra calidad en los mercados exteriores. Tenemos herramientas y materia prima de sobra para estar en la élite, que se lo digan a Extremadura.

VS. Están trabajando en un museo de variedades que servirá además de cubierta vegetal para las instalaciones de bodega…

El proyecto de la cubierta de la bodega está en desarrollo y a punto de ver la luz. La bodega está enterrada con un fin de integración del edificio con el paisaje, de control térmico y de favorecer los trabajos por gravedad. Hemos aprovechado esta cubierta para crear nuestro viñedo a la cabeza del proceso y desarrollar desde aquí el resto de fases del mismo por gravedad. Además, acercará a la gente que nos visite al mundo del viñedo Habla: encontrarán allí todas nuestras variedades, sistemas de conducción, sistemas de poda, manejo del suelo… Será un recorrido que no os debéis perder.

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