Numanthia, el lujo hecho vino

La bodega Numanthia pone de relieve el enorme potencial de la D.O. Toro. Fundada por los Eguren en 1998, en 2008 fue adquirida por el mayor grupo mundial del lujo: Louis Vuitton Möet Hennessy (LVMH), protagonizando uno de los acontecimientos más sonados del sector. Por entonces, la pregunta que se hacían muchos era si los nuevos propietarios serían capaces de mantener un listón de calidad tan alto que incluso había logrado los 100 puntos Parker para su vino Termanthia. El tiempo ha demostrado que la calidad de los vinos de Numanthia no ha descendido ni un ápice, gracias en gran medida al enólogo Manuel Louzada.

Manuel Louzada forma parte de la cuarta generación de una familia dedicada a la vitivinicultura en el valle del Duero, en Portugal y, tras varios años al frente de la bodega argentina Terraza de los Andes (que convirtió en referencia de la famosa región de Mendoza), llegó a Numanthia en 2008 de la mano de LVMH. Un retorno a su tierra natal, el Duero, pero esta vez a nuestro lado de la frontera.

Louzada ha sabido interpretar a la perfección el mayor tesoro de esta bodega: su viñedo, superviviente de otra época. Numanthia cuenta con un alto porcentaje de viñas muy viejas, centenarias, cultivadas sobre pie franco, ya que resistieron a la plaga de la filoxera. De hecho, el nombre de la bodega reivindica la ‘resistencia’ de la desaparecida población de Numancia, famosa por su frenar durante más de cien años el asedio de las legiones romanas. Así, la bodega hace un paralelismo entre la resistencia de Numancia y la resistencia de sus viñedos.

Entre sus viñedos, destaca Teso los Carriles, situado en Argujillo. Con una superficie de 4,7 hectáreas, en este pago crecen cepas prefiloxéricas de más de 120 años de edad de la uva tinta de Toro, uvas que dan vida al vino estrella de la bodega: Termanthia. Termanthia es un habitual en la colección que cada año reúne Vinoselección bajo el título “12 Grandes Vinos de España”. Un vino sobresaliente con un proceso de elaboración único por lo que tiene de artesanal.

El la viña Teso de Carriles cada racimo tiene un valor incalculable. Una docena de vendimiadores cosechan los frutos a mano, racimos que una vez en bodega pasan por la mesa de selección para que sólo la materia prima más excelsa de vida a Termanthia, ni una uva dañada ni pasificada. Después, despalillado también a mano, grano a grano, e introducción de las uvas en barricas de roble francés donde se pisan a pie dos veces al día, durante diez días. Y, tras la fermentación, traslado a otras barricas nuevas de roble francés donde el vino envejece durante un tiempo aproximado de 20 meses. Un proceso de elaboración mimado al detalle para conseguir un vino con una exquisita complejidad aromática, un gran poderío en el paladar y un gran equilibrio entre intensidad y elegancia.

Además del ‘supervino’ Termanthia, la bodega elabora las marcas Numanthia y Termes, más asequibles, fruto de viñedos de entre 30 y 50 años de antigüedad.

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