Cómo diferenciar Rioja y Ribera: duelo Campillo versus Portia

Cómo diferenciar Rioja y Ribera: duelo Campillo versus Portia

Puesto que la misma variedad de uva es la protagonista en Rioja y Ribera del Duero, ¿cómo distinguir los vinos de ambas denominaciones? Suelo, clima y mano del hombre son factores que marcan la diferencia. Os invitamos a un paseo por los distintos registros que ofrece la uva tempranillo en sus dos principales feudos: Rioja y Ribera del Duero, a través del “duelo” entre las bodegas Campillo y Portia. Una comparativa entre los vinos de estas dos grandes firmas –ambas pertenecientes al Grupo Faustino- que tuvo lugar en el marco de la VIII edición de Enofusión, donde José María Moreda, enólogo de Grupo Faustino, y Raúl Quemada, enólogo de Bodegas Portia, explicaron las particularidades de cada bodega y zona de producción.

El Grupo Faustino es una de las grandes empresas bodegueras familiares de nuestro país, con más de 150 años de historia. Un grupo que defiende que lo primero y más importante es el viñedo; por eso, en Faustino se declaran viticultores ante todo. El origen de esta sociedad está en Rioja Alavesa, en Oyón, donde se encuentra la bodega madre: Faustino. Después vendría Bodegas Campillo, fundada en 1990 en Laguardia, una bodega concebida atendiendo a un concepto innovador, con sus propios viñedos rodeando las instalaciones, a imagen de los ‘châteaux’ franceses; además de ser una de las primeras apuestas por la arquitectura de vanguardia y el enoturismo en Rioja.

Bodegas Campillo (D.O. Rioja) pretende ofrecer en sus vinos la máxima expresión de la tempranillo. Persiguiendo ese objetivo, el Grupo Faustino decidió ubicar este proyecto en el término de Laguardia (Rioja Alavesa), donde adquirió 50 hectáreas de viñedo. Después amplió este patrimonio vitícola con 50 hectáreas más en las cercanías de la Sierra de Cantabria. En total, 100 hectáreas de viñas -distribuidas a una distancia máxima de 10 km de la bodega-, cultivadas sobre suelos pobres que otorgan bajos rendimientos de frutos muy estructurados y con buena acidez, perfectos para concebir vinos expresivos que soportan largas crianzas en roble.

Fundada en 2010, Bodegas Portia (D.O. Ribera del Duero) es el último proyecto del Grupo Faustino. Portia cuenta con unas impresionantes instalaciones diseñadas por Norman Foster en Gumiel de Izán (Burgos) y es una bodega moderna enfocada a la alta gama. Una firma que -al igual que el resto de las bodegas del Grupo- se basa en la calidad de la materia prima; y que, por otro lado, busca diferenciarse con una filosofía que apuesta por vinos en los que manda la fruta y la barrica es un complemento.

Primer duelo: Portia Crianza 2015 versus Campillo Crianza 2014

Dos productos trabajados con la misma filosofía y la misma variedad de uva, pero con la diferencia que marca el clima y el suelo. En realidad, ambos tintos se elaboran con viñas cultivadas sobre suelos ácido-calcáreos, por lo que será el clima el principal factor diferencial. En Ribera del Duero existe un clima más continental, con grandes contrastes térmicos; mientras que en Rioja el clima es más templado.

Portia Crianza 2015Este tinto nace de una añada calificada como Excelente. Está elaborado 100% con tempranillo, vendimia temprana y baja productividad. En Ribera del Duero, el clima continental y los grandes contrastes térmicos provocan que la maduración del fruto sea más corta, aunque generosa, y dará vinos más concentrados gracias al calor del verano. Vinos, en general, estructurados, más potentes y concentrados, pero con menos acidez que los vinos de Rioja, ya que los suelos de Ribera del Duero tiene un pH mayor. En este Crianza prevalecen en nariz las frutas negras (mora, frambuesa madura) junto a notas sutiles de la barrica (toffee, especiados, cacao). En boca priman las notas frutales. Es amplio sin ser demasiado estructurado ni potente. Raúl Quemada, enólogo de Portia, comenta: “La propia uva aporta estructura, por eso no hemos buscado extraer más estructura en la elaboración”.

Campillo Crianza 2014. Campillo Crianza es todo un “superventas”: uno de los crianzas riojanos más vendidos en nuestro país, con una notable presencia en hostelería. Fermentado en acero inoxidable y criado 18 meses en barricas de roble. Nace de viñedos ubicados en Rioja Alavesa que otorgan uvas con buena acidez, muy apropiadas para las largas crianzas. José María Moreda, enólogo de Grupo Faustino, señala: “Los vinos de Campillo tienen largas crianzas que superan lo estipulado por el Consejo Regulador. Es la bodega riojana del Grupo Faustino que elabora vinos con mayor capacidad de guarda”. Campillo Crianza 2014 permaneció 18 meses en barricas de roble. Se trata de un vino con mucha fruta, con notas de una magnífica crianza que acompañan en segundo plano. Fácil de beber, con una magnífica acidez, equilibrado, largo final, elegante y con menos estructura que Portia Crianza.

Segundo duelo: Portia Prima 2015 versus Campillo Reserva Especial 2010

En este caso, enfrentamos dos vinos de alta gama que representan dos conceptos muy distintos. Portia Prima 2015 es un tinto de producción muy limitada, hecho con uvas seleccionadas a mano, grano a grano, a partir de un único viñedo; y realiza la fermentación maloláctica en barricas de roble. Un tinto que persigue un estilo juvenil, explosivo y alegre. En nariz ofrece en primer lugar aromas lácticos  -de su fermentación maloláctica en barricas-, notas de fruta muy madura (mermelada de moras), cacao… En boca es graso, potente, con un tanino en vías de integración y un largo final.

Por su parte, Campillo Reserva Especial 2010, todo un referente, es un vino más hecho, más maduro, más redondo, con mayores dosis de finura y esa magnífica acidez que consigue la bodega trabajando sus viñedos de Sierra Cantabria. Por otro lado, el pequeño porcentaje de uva graciano (10%) le aporta una “vida extra” y un recorrido excepcional. Este Reserva Especial está bendecido, además, por una de las mejores añadas de la historia de Rioja, la de 2010. Se elabora con las uvas cultivadas a mayor altitud que posee la bodega y está envejecido 22 meses en barricas de roble. La bodega aplica en este tinto una mayor extracción (maceraciones más largas). Luce una capa intensa, lejos de los colores atejados, lo que demuestra que aún tiene vida por delante. Muy expresivo en nariz, desplegando aromas terciarios: barniz, tabaco, especias… En boca es más redondo y elegante que Portia, con una entrada menos explosiva y más sutil.

Tercer duelo: Triennia de Portia 2012 versus Campillo Finca Cuesta Clara 2011

Triennia  es el vino ‘top’ de Bodegas Portia. Un vino de autor del que sólo se elaboran 9.000 botellas en añadas excepcionales. Se diseña con uvas concentradas, buscando un vino muy estructurado. Fermentación maloláctica en roble y crianza de 14 meses en barrica francesa. En nariz despliega toques de licor, notas lácticas, de compotas, café, chocolate y tostados. En boca es más maduro y redondo que Portia Prima, con una gran largura en boca.

Campillo Finca Cuesta Clara es otro vino ‘top’, de corte moderno y cercano a la “alta expresión”. Está elaborado con tempranillo peludo, una variedad durante tiempo olvidada por su escasa productividad, de la que el Grupo Faustino ha querido conservar un puñado de hectáreas. Tiene una expresión frutal y una acidez extraordinarias.

Nariz intensa y compleja que mantiene los aromas primarios de fruta, junto a toques especiados. De medio cuerpo, muy fino, redondo y con un tanino maduro.

¿Qué conclusión sacamos de esta comparativa? ¿Es mejor Rioja o Ribera del Duero? Lo tenemos claro: a nosotros nos gustan los grandes vinos, al margen de su lugar de nacimiento.

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