Cabernet sauvignon, la reina de las variedades foráneas

La cabernet sauvignon, la uva más conocida y extendía del mundo, tiene su origen en Burdeos (Francia), donde hace más de 400 años que se cultiva. A partir de mediados del siglo XIX comienza su expansión y hoy la encontramos por todo el mundo, elaborada en solitario o en compañía de otras variedades. La cabernet sauvignon no da vinos fáciles. Se trata de una variedad de ciclo largo y vigorosa, asociada a vinos longevos y potentes, cuyas aristas tánicas necesitan tiempo para redondearse; pero si no madura bien, da vinos con notas de piracina -recuerdos de pimiento verde-, y duros al paladar, con taninos astringentes. Por ello, muchos elaboradores la han ensamblado tradicionalmente con otra uva bordelesa: la merlot, más redonda y golosa. Elaborada en solitario no cabe duda de que alcanza su máxima expresión en los terrenos graníticos del Médoc, donde se encuentran las bodegas míticas que le han dado fama mundial.

En España la cabernet suavignon se ha instalado por toda la geografía. Incluso, en las pasadas décadas de 1990 y 2000 se hablaba de ‘la invasión de la moda del cabernet sauvignon. Era la época en que aquel que no tomara un ‘cabernet’ no estaba a la última, y las bodegas veían en esta insigne variedad la llave que les abriría la puerta del mercado exterior. En nuestro país también se han creado esos cabernet faltos de madurez y duros al paladar, pero un buen trabajo en campo y en bodega ha hecho que, por lo general, el nivel sea bueno y podamos encontrar magníficos monovarietales y también ensamblajes perfectos donde la cabernet añade estructura a nuestras uvas autóctonas como la tempanillo.

La cabernet sauvignon llegó a España de manos de Marqués de Riscal, bodega histórica de Rioja que ya comenzó a cultivarla en 1858; y de Eloy Lecanda, de Vega Sicilia, quien adquirió en 1864 sarmientos de cabernet sauvignon en Burdeos. La nefasta plaga de la filoxera fue un acicate para la expansión de la cabernet sauvignon por la Península Ibérica. Los dos primeros grandes ‘cabernet’ españoles fueron Jean Leon Gran Reserva Vinya La Scala 1969 (B. Jean Leon) y Mas La Plana 1970 (B. Torres); ambos elaborados en la D.O. Penedès, una región convertida en un campo de experimentación vitivinícola, con mucha extensión de uvas internacionales.

Es importante destacar que, como uva viajera que es, la cabernet sauvignon se expresa de manera propia en los diferentes puntos del globo: en EE.UU. da vinos muy corpulentos, con fruta madura y golosos; en Chile, vinos muy frutales; en Sudáfrica, muy fragantes y con mucha acidez… En Australia se empezó a plantar en 1980 y mantiene el carácter de uva secundaria, ya que la syrah es la gran protagonista. Italia comenzó a cultivar cabernet sauvignon en 1820 en la zona de Piamonte, pero es a finales del siglo XX y principios del XXI cuando se extiende por todo el país, y sobre todo, por la región de la Toscana, donde  esta uva forma parte de los famosos ‘Súper Toscanos’, complementando a las uvas locales como la sangiovese.

Volviendo a nuestras fronteras, entre los mejores cabernet suavignon españoles -monovarietales o en vinos de ‘coupage’ – encontramos las mencionadas marcas del Penedès Mas La Plana y Jean Leon Gran Reserva Vinya La Scala; Blecua y Enate Reserva Especial, estos dos de la D.O. Somontano; Abadía Retuerta Pago Valdebellón (V.T. Castilla y León), El Nido (D.O. Jumilla) y un largo etcétera. No podemos terminar sin mencionar la gran cantidad de vinos que incluyen en su compasión de manera minoritaria esta noble uva, como los grandes prioratos y muchos ‘Riberas del Duero’ e incluso riojas.

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